Dirección General: Jesús Rivera Zúñiga

Columnista Invitado

Por Alejandro García

REFLEXION DE UN AMIGO.

Y, ¿qué es hacer filosofía?

Alonso Castillo Flores

Se dice que hay tantas definiciones de filosofía como filósofos existentes. Pero aquí no estamos preguntando qué es la filosofía, de forma fija, establecida; preguntamos qué es hacer filosofía, qué es filosofar. No se pretende aquí decir nada nuevo, solo decirlo en una forma poco usual, ensayar actitudes filosóficas más que rasgos, verbos más que adjetivos, todo en un decálogo y, a lo mejor, resulte.

1) Filosofar es pensar, sí, pero pensar de forma reflexiva, ahondar en los pensamientos, hacerlo siguiendo reglas simples pero claras o, por lo menos, estrategias, “rutas”. No es lo mismo ser pensativo que ser pensador. Es no solo tener ideas, sino revisar esas ideas, perseguir la coherencia, la exactitud, el buen pensar. No es querer evadir las contradicciones, sino estudiarlas y superarlas.

2) Filosofar es problematizar, ver problemas donde no los hay, o donde los demás creen que no los hay. Es lanzar preguntas y promover la investigación, el raciocinio. Eso sí, de vez en cuando puede tratarse más bien de acortar los problemas, de obviar los seudoproblemas, pero esa actividad, de por sí, es ya problematizadora.

3) Filosofar es ensayar, ensayar soluciones a los problemas planteados. No es cierto que el plantear problemas sea lo más importante, si no se quieren buscan soluciones, entonces se problematiza por gusto, se cocina pero no se sirve. Ninguna solución es definitiva, pero debe querer serlo. Es asumir responsabilidad de todo gran interrogante, aun si no se hallare respuesta.

4) Filosofar es crear, no repetir. De hecho, siempre se repite algo, incluso cuando se repite: “No hay que repetir”. Pero no se debe repetir todo el tiempo, porque la vida y la sociedad avanzan y traen nuevos desafíos, se requiere imaginativa y propuesta novicia ante novicios problemas. “¡Ni calco ni copia!” todos lo dicen, ¿cuántos lo practican?. Ser humano es crear; creer, sí, pero crear también.

5) Filosofar es cuestionar, criticar, no creerse todo lo que está dicho, todo lo que se sigue. Es derrocar ídolos cuando estos pierden vigencia. Y no se cuestiona por gusto, se cuestiona lo que atenta contra el saber y contra la vida, porque la vida es la razón de ser del filosofar, sin vida para el hombre no hay filosofía, no hay nada.

6) Filosofar es ampliar, ampliar los pensamientos, no quedarse con lo dado, ir más allá de lo evidente. Es advertir que hay más cosas de las aparentes, es ver no solo el uno sino también el otro, no solo esto sino también aquéllo, no solo el yo sino también el tú, no solo el individuo sino también la sociedad; o ir en camino opuesto, del otro al uno, del allá al acá, y así.

7) Filosofar es vivir, pero vivir reflexivamente, es aprender a vivir y -si se puede- aprender a morir también. Actuar, sí, pero guiado por rutas razonadas. Es apuntar a la vida misma, fuente de todo pensar, fuente de toda reflexión, de toda filosofía. Es darse sentido a la vida misma, porque el sentido de la vida es buscarse un sentido por el cual vivir y así “vivir una vida que vale la pena ser vivida.”

😎 Filosofar es situarse, pero no solo en cuerpo, sino en mente también. Saber que lo que se sabe está determinado por el clima del momento, el ambiente social. Es saber saber; es reconocer, darse cuenta de los prejuicios propios, del carácter histórico de lo que se dice y se hace. No es trascender todo tiempo y espacio, quererlo sí, pero sabiendo que eso no es dable.

9) Filosofar es desencantarse, quitarse la venda, abrir lo ojos; porque todo lo que hay afuera -y hasta adentro- no es color de rosa. Pero solo conociendo la desgracia puede uno intentar salir de ella, “el primer paso es aceptar que tienes un problema”; meterse en el problema, por mucho que duela, que incomode, que aturda. Pero meterse para salir, como puente al mejor vivir.

10) Filosofar es apasionarse, encantarse con el saber, con el conocer, con la enciclopedia del intelecto, pero sobre todo con la enciclopedia de la realidad y de la vida, que es más basta que la primera. Es pasión por las teorías, sí; pero sobre todo por el laberinto del existir, y el hallar salida, teorizar para descubrir el camino, en fin, el luchar.

Puede que estas ideas gusten o no, que le satisfagan o no. Pero si usted ha pensado este decálogo, si lo ha visto incompleto o repetitivo; si ensayó mejorar o criticar algunos de sus puntos, entonces usted no solo ha leído, usted ha hecho algo más, usted ha estado haciendo filosofía.

 

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