Dirección General: Jesús Rivera Zúñiga

Al Vuelo-Partidocracia

Por Pegaso

Como decía Eugenio Derbez: “¡Que alguien me expliqueeee!”

¿Para qué diantres sirven las bancadas de los partidos políticos en las cámaras de diputados, senadores y congresos locales?

La partidocracia, es decir, el sistema de partidos políticos que padecemos los mexicanos ya está más que obsoleto y es el origen de todos nuestros males.

Presentaré en los más altos estrados de la Nación un Referéndum en donde se proponga acabar con la tiranía de los partidos, que solo sirven para tres cosas: Para nada, para nada y para nada.

Bueno, aunque a decir verdad, sí sirven para algo: Para que las élites se enriquezcan escandalosamente y para mantener empobrecido al pueblo.

Volviendo a la pregunta sobre para qué sirven las bancadas en los Congresos, alguien podría decirme: “¡Pero hombre, Pegaso! Los partidos tienen derecho a ser representados en las Cámaras, además de que sirven para impulsar el modelo de gobierno que desde la ideología de cada uno de ellos consideran que es el más adecuado para el País!”

De esa manera, tenemos encontradas opiniones, y unos dicen que el neoliberalismo es la mejor manera de llegar al desarrollo y alcanzar la felicidad, mientras que otros plantean que desde el socialismo se beneficia más a las clases socioeconómicas bajas.

Hay ideologías de izquierda, de derecha, de centro, nacionalistas, vanguardistas y todo un abanico de pensamientos filosóficos que diferencian el estilo de hacer política de cada partido.

Sin afán de entrar en un análisis más sesudo, yo digo que debemos dejarnos de tanta retórica y ser más pragmáticos, adoptar lo que realmente funciona y ¡Sanseacabó!

Porque díganme mis dos o tres lectores, ¿de qué sirve que se estén agarrando de la greña en la Cámara de Diputados, defendiendo los intereses partidistas, de grupo y hasta de familias?

Son enfrentamientos estériles que no conducen a nada bueno, y la historia reciente de nuestro País así lo confirma. Vivimos atados al pasado, a diferencia de otros países progresistas.

Y mientras que en México adoramos a Cuauhtémoc, a Juárez, a Hidalgo y a Madero, en Corea del Sur, China o Japón están viendo a futuro; cómo hacer para que el futuro sea más amable y haya mayor nivel de felicidad entre su población.

No es que se hayan olvidado de sus próceres, pero a estos los guardan en un baúl y se olvidan de ellos, para concentrarse en lo que más importa: Dar buenos resultados a su gente.

Reitero que la única ideología que debe permear en las Cámaras es la de buscar el bien común.

Yo sueño con un Congreso donde no haya bancadas, donde cada diputado o senador se olviden que forman parte de un grupo político. Ahí, adentro, todos son iguales y deben representar al pueblo.

Hasta hace medio segundo, como decía el finadito Carlos Ibarra, los partidos hacen y deshacen. Marcan la agenda de cada legislador y éstos votan por consignas políticas. Si un partido tiene mayoría calificada en la Cámara de Diputados, ¡ya chingó! Y podrá hacer y deshacer a su antojo, o al antojo del Presidente o Gobernador en turno.

Si estuviera en mí, presentaría una iniciativa con proyecto de decreto para que sea delito equiparable al de Delincuencia Organizada el seguir consignas en las Cámaras.

Cada diputado tiene que llegar por su propio mérito y debe votar libremente, siguiendo el máximo principio del bien común.

Y para eso, tendrían que ir a sus distritos, consultar al pueblo para ver qué dicen las mayorías.

Esa es la fórmula para lograr un país más igualitario y progresista, donde no haya gobiernos ricos con gente pobre, o donde la brecha entre los que tienen mucho y los que tienen poco sea colosal.

Que se acabe la partidocracia y que venga la meritocracia.

Por eso, aquí tenemos el refrán estilo Pegaso, que a la letra dice: “Al glóbulo ocular del propietario, obtiene mayor tejido adiposo el cuadrúpedo de la especie Aequs”. (Al ojo del amo, engorda el caballo).

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