Dirección General: Jesús Rivera Zúñiga

Al Vuelo-Bullying

Por Pegaso

El bullying es una forma de abuso y es muy común en las escuelas o en los centros de trabajo.

Lo confieso: Cuando yo era un Pegaso chaval, hice bullying a algunos de mis compañeritos.

A los once o doce años, cuando estaba en primaria, había un vecino más o menos de mi edad, llamado Candelario. Ahí, entre juego y juego, me gustaba decirle “Candelabro”, así que a cada rato me le “bañaba” diciéndole “Candelabro” en lugar de llamarlo por su nombre de pila: Candelario, o simplemente, Cande, como todo mundo le decía.

Como estaba medio zoquete, por mucho tiempo yo seguía con aquel abuso verbal, hasta que, cansado de mi burla, nos enfrascamos en una juvenil pelea de la cual yo llevé la peor parte.

A partir de ahí, ya no le dije más “Candelabro”, sino Cande, porque me había demostrado que era superior a mí en fuerza.

Esa fue la primera y única vez que he peleado físicamente en la vida.

El segundo bullying-y creo que no aprendí la lección- fue en la secundaria. Había un chavo cejijunto que se parecía al personaje de Enrique Cuenca, “El Polivoz”, en una parodia de Pedro Ferriz, el antecesor de Jaime Maussán en el “estudio” de los OVNIs.

Cada que lo veía, yo arqueaba las cejas como lo hacía aquel personaje y le decía: “¡Ahhh!¿Verdad?”

Nunca supe si eso le molestaba, pero si yo hubiese estado en su lugar, definitivamente no me sentiría nada contento con que alguien se mofara de mis tupidas cejas.

Pero yo también fue objeto de bullying. En la misma secundaria, la número 1 “José de Escandón”, me decían “Don Terramicino”, -otro personaje de “Los Polivoces”- porque siempre me ponía la bata blanca antes de ir al laboratorio de química y no me la quitaba ni cuando me subía al camión para regresar a mi casa.

Todo eso es juego de niños comparado con otras manifestaciones de abuso. Hay verdaderas historias de horror, donde los chavos que son objeto de burlas o incluso, de golpes y robos, crecen sintiéndose menospreciados, infelices y con baja autoestima.

En la película “Son como niños 2” (Grown Ups 2, en inglés. Estrenada en 2013. Director: Dennis Dugan. Protagonistas: Adam Sandler, Kevin James, Chris Rock, David Spade, Salma Hayek, Maya Rudolph, Maria Bello, Nick Swardson y Cameron Boyce), Lenny, el personaje de Sandler es un exitoso empresario de Hollywood que se va a vivir con su familia a su pueblo natal, donde se encuentra con algunos de sus amigos de juventud.

Pero también con un tipo enorme y fortachón, que le hacía la vida de cuadritos en la escuela, aprovechando su superioridad física.

Lenny trata de demostrar a sus hijos que no le tiene miedo, sin embargo, cuando ve a su golpeador, tiembla de terror y prefiere sacarle la vuelta.

Hasta que, finalmente, en una fiesta donde acuden todos, el grandullón accede a dejarse vencer para aparentar que Lenny es un tipo rudo, delante de sus dos pequeños hijos.

En otra película de la cual no me acuerdo el título, se encuentran dos hombres y empiezan a recordar los tiempos de juventud, cuando iban a la escuela.

Uno de ellos abusaba del segundo y con una sonora carcajada, le dice: “¿Te acuerdas cómo nos divertíamos?” Y el otro contesta: “Pues tú te divertías, porque a mí no me gustaba que me echaras de cabeza al bote de basura”.

Yo propongo que aquellos que alguna vez practicaron bullying a algún compañerito, lo busquen, se paren frente de él y le pidan perdón de la manera más sincera posible.

No se pierde nada, y desde el punto de vista de un adulto, podría incluso ser terapéutico, tanto para el apocado que se dejaba abusar, como para el abusador.

Y con este salutífero consejo, nos quedamos con el refrán estilo Pegaso: “¡Fustígame con el flagelo de tu desdén!” (¡Golpéame con el látigo de tu desprecio!).

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