martes, enero 25Dirección General Jesús Rivera

Al Vuelo-Elecciones

Por Pegaso
Andaba yo volando allá, por el nuboso cielo de Reynosa, brincando entre los grises cumulonimbus que presagiaban torrenciales lluvias, cuando me di cuenta que hoy, hoy, hoy, se termina el plazo para que los candidatos de todos los colores, olores, sabores y tamaños dejen de promocionarse y buscar el voto ciudadano.
Después de 60 días de darse baños de pueblo, en caso de los aspirantes a diputados federales y de 45 días, en caso de los que buscan la Presidencia Municipal y diputaciones locales, es hora de acuartelarse en sus respectivos comités de campaña para planear la logística del Día D, es decir, de la Jornada Electoral.
Durante este período de proselitismo hubo de todo: Un candidato que prometió traer a Metálika si gana la elección, un peculiar debate aderezado con guamazos entre simpatizantes de MORENA y PAN, un foro que pasó casi desapercibido, recorridos intensos por las colonias de los candidatos, denuncias por presuntos delitos electorales, acoso de policías, dimes y diretes.
Fue un proceso muy sucio. Los dos principales candidatos no dejaron de lanzarse caca uno a otro y las elecciones se judicializaron.
Antes ocurría que los candidatos presentaban denuncias ante la FEPADE y al final del proceso, el ganador dejaba de darles seguimiento, y el perdedor, una vez que hacía su berrinche y daba sus patadas de ahogado, también terminaba por dejar de lado sus demandas. Al final, un juez sobreseía cada una de las denuncias por falta de seguimiento.
No sé ahora si con las modificaciones al Código Electoral se tengan que seguir de oficio, por ser considerados delitos graves que ameritan cárcel.
Es posible que el candidato ganador sea llamado a responder por las acusaciones generadas por su oponente durante el período de campaña, y entonces, se vería impedido para asumir el cargo.
Ignoro, porque no soy perito, jurisconsulto, letrado o docto, si en ese caso proceda la anulación de la elección, o se tenga que designar un gobierno provisional, tipo Junta de Administración Civil, porque el plazo constitucional del actual gobierno vence el 30 de septiembre.
Y envolviendo todo eso, cual globo de cumpleaños que tiene un mono de peluche en su interior, está el proceso legal que se le sigue al Gobernador del Estado.
Esta semana será crucial y se verá reflejado en los resultados lo que pase en los siguientes cinco días.
Por lo pronto, hoy concluye el período que marca el calendario electoral para que los candidatos dejen de promoverse, de buscar el voto ciudadano, de recorrer las calles gastando suela, y de saludar de puño a los ciudadanos.
Fueron unas elecciones atípicas, marcadas por el COVID-19, pero a varios candidatos les valió madre y convocaron a eventos masivos.
Aquí lo estuvimos advirtiendo desde que empezó todo el borlote: Se debió cumplir con las recomendaciones de sana distancia, uso de gel antibacterial y sobre todo, la utilización del cubrebocas.
No dejamos de observar que en los eventos masivos había personas sin la mascarilla, incluyendo niños, o que la utilizaban mal, dejando descubierta boca y nariz, como si fuera collar.
No quiero ser ave de mal agüero, pero creo que una o dos semanas después de la jornada electoral tendremos un nuevo “pico” de coronavirus y volveremos al naranja o al rojo, porque fue más la euforia política que la necesidad de cuidar de nuestra salud.
Y yo me cuento, porque tuve que andar cubriendo tales eventos.
Va el refrán estilo Pegaso: “El individuo valeroso goza de energía vital hasta el momento en que medroso así lo dispone”. (El valiente vive hasta que el cobarde quiere).

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