miércoles, enero 19Dirección General Jesús Rivera

Al Vuelo-Valla

1.- Vaya: Presente de subjuntivo del verbo ir, primera y tercera personas del singular.

2.- ¡Vaya!: Expresión que denota un asombro irónico por una acción que tardaba en llegar.

3.- Baya: Un tipo de fruto esférico pequeño./Pelaje de color blanco o amarillento de una yegua.

4.- Valla. Cercado.

De este sesudo estudio homonímico se deduce que lo que mandó colocar el Pejidente ALMO alrededor de Palacio Nacional no es ningún verbo, tampoco una expresión ni mucho menos una ciruela o una yegua blanca.

No. Lo que mantiene aislado al sobrio edificio colonial es una barda metálica de dos metros de alto para que las feminazis no logren llegar hasta sus puertas y pintarrajearlo con consignas más propias de un carretonero de Reynosa o albañil de La Lagunilla.

Se me antoja comparar las escenas que ví en la tele y en los periódicos con el Muro de Berlín, o con aquellas ciudades medievales amuralladas.

Allá, en la lejana época de los señores feudales, muchas veces éstos se la bañaban con los plebeyos y tenían que construir enormes castillos con inexpugnables murallas, donde, tan solo para llegar a la puerta tenías que pasar por un foso lleno de cocodrilos, pirañas y serpientes venenosas, sin contar con las estacas puntiagudas que se colocaban para evitar visitas indeseables.

En aquellos ayeres, el rey, que era señor de horca y cuchillo veía que una correteable chamacona se iba a casar con el mocetón del pueblo e inmediatamente iba a exigir su derecho de pernada.

Éste consistía en estrenar antes que el frustrado marido lo que sólo a él debía estar destinado.

Y así, aquellos señores se hicieron acreedores al odio del pueblo, mismo pueblo que ahora los adora mediante las revistas del corazón, y que está al pendiente de si se casa la princesa fulanita con el príncipe sutano o con el heredero al trono del país perengano.

Pero decía. El Pejidente no ha exigido derecho de pernada, pero sí tiene motivos más que suficientes para hacer de Palacio Nacional un búnker.

Si teme que se infiltren entre el viejerío sus enemigos, los fifíes, neoliberales y conservadores, será mejor que vaya pensando en una valla de cien metros de alto, porque no creo que los detengan por mucho tiempo.

Como dijo: Es mejor una valla protegiendo el Palacio Nacional que enfrentar a las mujeres con las fuerzas de seguridad, como era antes.

Este lunes vamos a ver si es cierto que es mejor, porque si no me equivoco, cuando las féminas se encabronan, son incluso capaces de acometer mayores empresas que los varones.

Ya las veo pintarrajeando la cerca con lápiz labial, golpeándola con cacerolas y sartenes o aventando bombas molotov hacia la parte interior.

Este lunes, cuando se celebra el Día Internacional de la Mujer, podría ser un parteaguas en la nueva historia política nacional.

Los asesores de imagen de ALMO, si los tiene, tendrán que sacarse un as de la manga y tratar de explicar al resto del país por qué mandaron poner una valla alrededor del suntuoso Palacio Nacional, como un intento por contener a las furibundas feministas, sin hacerlo parecer misógino.

Recordemos que estamos en vísperas de un proceso electoral y que acciones de ese tipo pueden incidir en los resultados en las urnas.

Sin olvidar el muy sonado “Caso Cabezagate”.

Si sale bien librado de ambos torbellinos mediáticos, ALMO mantendrá o incrementará su aprobación popular, de lo contrario, será el principio de su caída.

¡Se tenía que decir… y se dijo!

Nos quedamos con el refrán estilo Pegaso: “La horquesta instrumental vernácula hizo mutis”.  (Los mariachis callaron).

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